En el año 2000 tuvo lugar en el Museo Nacional Reina Sofía la exposición “Signos del siglo. 100 años de Diseño Gráfico en España” que comisaríamos conjuntamente Alberto Corazón, Enric Satué y yo. La muestra se integró en un ciclo finisecular de tres exposiciones que centró su atención, además de en el mundo gráfico, en el diseño industrial y en el de la moda.

La instalación expositiva de “Signos del siglo” ocupaba la casi totalidad del viejo Hospital de Atocha en Madrid reconvertido en Museo de Arte contemporáneo. Estructurada en tres secciones: “Los lenguajes del Diseño”, “Diseño y vida cotidiana” y “100 signos del siglo”, cada una de ellas se podía recorrer en espacios diferentes del Museo. El montaje expositivo, a cargo del diseñador Luis Sardá, incorporó soluciones imaginativas como un globo hinchable de gran dimensión que situado en uno de los patios interiores del edificio permitía hacer un recorrido, acompasado con las 24 horas del día, de piezas de diseño relacionadas con la vida cotidiana del ciudadano español.

Como pieza fundamental de acompañamiento a este acontecimiento cultural que de forma un tanto superficial se reseñó en alguno de los múltiples medios periodísticos que dieron cuenta de la noticia como “el diseño gráfico entra en el Museo de Arte”, la exposición se completaba con un catálogo que recogía no solo las imágenes que se mostraban en el montaje sino también una colección de textos de gran interés sobre la profesión. El voluminoso catálogo –más de seiscientas páginas con textos en español e inglés– diseñado por Cruz Novillo, que también se encargó de la imagen gráfica de la exposición, recogía reflexiones de, además de los tres comisarios, autores como Daniel Giralt-Miracle, Joan Costa, Albert Isern, Quim Larrea, Jutta Natchwey, Guy Julier, Emma Dent Coad o Raquel Pelta.

Se muestran en este post una selección de trabajos de los incluidos en el ámbito “100 signos del siglo” de la exposición. He escogido trabajos que no han aparecido en ninguna de las entregas anteriores del blog. Son todos trabajos de interés por unas razones u otras. A veces por su relación con acontecimientos relevantes en el devenir de la sociedad española y otros por su innegable calidad desde aspectos formales. En algunos casos son trabajos de autores menos conocidos como el cartelista y dibujante publicitario Germán Horacio –el autor de la botella “vestida” de “Tío Pepe”–, de Luis Pérez Solero o, incluso, de creadores anónimos como en el caso de la imagen de marca para el refresco “Orange-Crush”.

El ex Ministro de Cultura, José Guirao Cabrera, Director del Museo Reina Sofía cuando la exposición tuvo lugar, escribió en uno de los textos de introducción del catálogo: “El diseño gráfico moderno entró en los museos aquel día en se vio que había creado los iconos más representativos de nuestra época, dando lugar a un nuevo sistema de signos visuales para la comunicación entre los hombres”.